lunes, 28 de enero de 2008

Niñez de mi abuela

De una memoria que yo realmente admiro, de esas que me encataría tener y que mucho me falta para poder traerles hasta los más finos detalles de su vida, mi abuela con sus muchos años nació por allá por el primer cuarto del siglo pasado. Mis hermanos y yo solíamos escucharla admirados por sus historias, de aventuras por campos, de animales feroces, de perros compañeros y guardianes, de cantidad de hermanos y de unos padres de lo mas amorosos... Sus vivencias nos adentraban en lugares insospechados, como de fábulas de cuentos. Demás está decir que nos encantaba oírla.
Cuando era pequeña, muchas veces tuvo que quedarse sola al cuidado de sus hermanos, ella era la mayor, pero de tan solo diez años tuvo que arreglarselas en el medio del campo (donde vivía, camino al Valle BuenaEsperanza, a algunos kilómetros de la ciudad de Alta Gracia), cuando su madre fue hospitalizada en la capital de la provincia por unos eternos 3 meses. Supadre debía salir a trabajar, y los había confiado a su perro "el Guardia" como lo llamaban. Nadie podía acercarse a la casa, porque sino el perro salía a su encuentro y nadie sabía lo que podía pasarles...En el medio de los cerros, ninguno podía oirse, y ni siquiera los ecos podrían salvarlos del embiste del Guardia..La única que en esos días podía acercarse era una señora que vivía a algunos kilómetros mas adentro hacia las serranías, ella se acercaba todos los días a ver si los niños estaban bien, y no necesitaban de algun cuidado. Un día el Guardia no la reconoció, y en cuanto quiso asomarse a una pirca por donde llamaría a los niños, el animal se le fué encima, levantando polvo entre las patas y luego de ladrarle le gruñó sin más y ya cuando estuvo cerca la Doña se paralizó y trató de alejarlo con las manos...En eso apareció el padre de mi abuela, que por suerte quizo el destino que ese día estuviera en casa, sólo el podía hacer que el perro retrocediera y como con miedo al castigo del dueño, agachándose y con la cola entre las patas se retiró.
La señora se fue ese día tranquila sabiendo que mi abuela y sus hermanos estarían acompañados por lo menos por esa vez, pero el susto que le transmitiera el Guardia no le haría temer para volver en la próxima mañana a visitarlos.
Pasado el tiempo, todos los niños comenzaron a preguntarse por su madre, ella estaba internada en el Hospital San Roque, y el tiempo que pasaron alejados se comenzaba a sentir. Todos la extrañaban, y ansiaban con verla volver. Nunca supieron bien de que operaron a su madre, ni que enfermedad tuviera, pero una tarde se llenaron de alegría cuando vieron entrar a caballo a su padre y con la madre subida en las ancas...Todos se sintieron muy felices, y volvieron a la normalidad y la tranquilidad de las serranías.

2 comentarios:

LUCHO LUNA dijo...

nose cómo llegué al blog, pero me gusto mucho la historia
saludos!!

LUCHO

seguire pasando

Anónimo dijo...

mil gracias lucho...mas adelante relatare mas historias, mi abuelita esta muy viejita y tarda bastante en contarme sus cosas...gracias de nuevo...

MAGALI